La relación entre las provincias y el gobierno nacional atravesó un nuevo momento de tensión, marcado por reclamos por recursos, caída de transferencias y la paralización de la obra pública.
En las últimas semanas se profundizaron los cruces entre gobernadores y el gobierno nacional a partir de la falta de envío de fondos, la reducción de partidas y la decisión de frenar la obra pública, una situación que impactó de manera directa en las economías regionales y el empleo.
Desde las provincias advirtieron que el ajuste fiscal impulsado por la administración del presidente, Javier Milei, afectó el funcionamiento del Estado provincial y municipal, en especial en áreas sensibles como infraestructura, salud y educación. Señalaron que la caída de recursos limitó la capacidad de respuesta ante demandas sociales crecientes.
La paralización de obras financiadas con fondos nacionales generó preocupación entre mandatarios de distintos signos políticos, que alertaron sobre la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de proyectos estratégicos para el desarrollo local. En varias jurisdicciones, la construcción fue uno de los sectores más golpeados.
En ese contexto, los reclamos por una mayor previsibilidad en la distribución de recursos se instalaron en la agenda política. Los gobernadores coincidieron en la necesidad de restablecer canales de diálogo institucional que permitan sostener el federalismo y garantizar el funcionamiento básico de las provincias.
Mientras tanto, la tensión entre Nación y los gobiernos provinciales se mantuvo como uno de los ejes centrales de la coyuntura política, con impacto directo en la gestión cotidiana y en las condiciones de vida de amplios sectores de la población.
De la Redacción de AIM