Tras participar de una movilización histórica hacia el Ministerio de Economía en Buenos Aires, la intendenta de Paraná, Rosario Romero, brindó detalles sobre la crítica situación que atraviesan los municipios entrerrianos y de todo el país. Los jefes comunales intentaron ser recibidos por el ministro Luis Caputo, a quien finalmente le entregaron una nota interpelándolo por la parálisis de las transferencias y el incumplimiento del pacto federal.
Romero fue contundente al describir la realidad de la capital entrerriana y señaló que “se ha notado una fuerte caída de la coparticipación”, lo cual, sumado a la parálisis de proyectos, genera una “sosobra en todo el país”.
Los tres ejes del reclamo municipal frente al ajuste
La intendenta paranaense desglosó los puntos que generan una profunda preocupación en las gestiones locales ante la falta de respuestas por parte del Gobierno Nacional. En primer lugar, señaló la asfixia en la coparticipación, denunciando que el sistema de reparto federal no se está cumpliendo de manera efectiva.
Al respecto, Romero fue tajante: “La mayor carga impositiva, el 78%, es nacional. No es de las provincias ni de los municipios. Administramos bien, por eso es injusto que nos estén mermando los recursos”. A esto se suma la parálisis total de la obra pública, lo que ha obligado a los municipios a asumir obligaciones de contratos y servicios que quedaron repentinamente sin financiamiento nacional, afectando de forma directa la infraestructura urbana y los niveles de empleo local.
El Municipio como la primera línea de contención social
Romero subrayó que el Municipio representa el eslabón del Estado más cercano a la ciudadanía, lo que imposibilita la opción de desviar los reclamos urgentes hacia otras jurisdicciones superiores.
La mandataria resaltó que se ha incrementado notablemente la demanda en materia de alimentación, la cual “se ha duplicado, triplicado y hasta cuadruplicado”, convirtiéndose en uno de los ejes centrales del reclamo. Según explicó, “el Municipio es el primer Estado a mano, no le podemos decir a la gente que vaya a la Provincia o la Nación si nos pide una mano. Pero los recursos son cada vez menos”. La marcha en Buenos Aires reflejó una acción coordinada entre intendentes que coinciden en que el ajuste nacional está trasladando el costo del superávit fiscal directamente a los servicios básicos que deben garantizar las ciudades.
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