El presidente de la Asociación Paranaense de Básquet, Edgardo Buffa, expresó su preocupación por la agresión sufrida por un árbitro, confirmó que la final entre Recreativo y Olimpia fue suspendida y explicó las medidas adoptadas para garantizar la seguridad.
La Asociación Paranaense de Básquet (APB) decidió suspender toda la actividad oficial luego de los nuevos episodios de violencia registrados durante un partido de la categoría U21 entre Estudiantes y Sionista, donde un árbitro fue agredido. La medida alcanzó también a la primera final de Primera División entre Recreativo y Olimpia, que debía disputarse este martes.
El presidente de la APB, Edgardo Buffa, explicó a Elonce que la situación generó una profunda preocupación en toda la dirigencia y obligó a revisar los protocolos de seguridad para intentar garantizar la continuidad de las competencias. "Lo primero es expresar nuestro más enérgico repudio y la profunda tristeza que tenemos nosotros y todo el básquet. Lo que sucedió es algo que no tenía que pasar", afirmó.
"La violencia fue escalando"
Buffa recordó que los hechos no comenzaron con el incidente del fin de semana, sino que fueron precedidos por otros episodios ocurridos durante la temporada. "Todo empezó con el ingreso de un espectador a la cancha durante un partido femenino en Ciclista. Después ocurrió lo de Crespo, donde hubo incidentes en las inmediaciones del club. Eso nos mostró que había una escalada de violencia", señaló.
Frente a ese panorama, la APB comenzó a trabajar junto a los clubes en distintas medidas preventivas. "Habíamos elaborado un protocolo que contemplaba seguridad privada en algunos partidos y, en otros casos, que los clubes designaran dos personas para recibir, acompañar y garantizar la salida de los árbitros. Suena raro decirlo, porque no debería ser necesario, pero lamentablemente hoy sí lo es", sostuvo.
El dirigente remarcó que el último episodio resultó especialmente grave porque, según explicó, involucró a una persona vinculada institucionalmente con uno de los clubes. "Esta vez fue alguien que estaba dentro de la cancha, un representante de un club que incluso en otras oportunidades había estado encargado de cuidar a los árbitros. Eso nos deja en una situación muy complicada", expresó.
Buffa también lamentó las consecuencias que la suspensión genera sobre quienes no tuvieron ninguna participación en los incidentes. "Los chicos que iban a jugar la final trabajaron todo el año para llegar a este momento y hoy no saben cuándo van a jugar ni siquiera si podrán hacerlo, porque ahora comienzan otras competencias y muchos planteles cambian. Terminan pagando los platos rotos muchísimas personas por culpa de una minoría", afirmó.
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