La Selección Argentina volvió a dar una muestra de buen fútbol, se impuso por 2-0 ante Austria en el AT&T Stadium de Dallas y se aseguró la clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026. Con un doblete récord de Lionel Messi, que en el arranque había errado un penal, la Albiceleste se quedó con los tres puntos y con el primer puesto del Grupo J gracias al posterior triunfo de Argelia ante Jordania, dado que los africanos enfrentarán a Austria en la última fecha y, aunque uno de los dos alcance los seis puntos, la Albiceleste venció a ambos y se aseguró el desempate a su favor.
El reloj avanzaba hacia el final. Argentina ya le ganaba 1-0 a Austria, tenía asegurada la clasificación a los 16vos de final del Mundial 2026 y Lionel Messi acababa de romper otro récord histórico. Muchos futbolistas habrían administrado energías. Muchos habrían observado la última jugada desde una posición más conservadora. Messi eligió otra cosa. Siguió avanzando, siguió buscando la pelota y siguió participando del juego como si el encuentro recién estuviera comenzando, como en el potrero, en la calle o en el patio de su casa.
La acción parecía perderse entre rebotes y defensores que intentaban despejar. Sin embargo, el capitán continuó persiguiendo la jugada hasta el último instante. Esperó una oportunidad, leyó el movimiento antes que nadie y encontró el espacio justo para empujar la pelota a la red. El 2-0 definitivo llegó cuando el partido ya estaba decidido y cuando la clasificación argentina desde el Grupo J era una realidad.
Fue un gol más en una carrera repleta de goles. También fue una escena que explicó algo mucho más profundo. A los 38 años, después de haber conquistado la Copa del Mundo, dos Copas América, una Finalissima y prácticamente todos los títulos posibles, Messi sigue persiguiendo una pelota con la misma determinación que cuando jugaba en Rosario siendo apenas un chico.
Por eso aquel segundo gol ante Austria merece una lectura diferente. Habla del máximo goleador de la historia de los Mundiales. Habla del líder de una selección que comenzó el torneo con victorias frente a Argelia y Austria. Habla, sobre todo, de un futbolista que sigue encontrando felicidad en el acto más simple y más puro del fútbol: jugar.