El párroco de la Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe” de Paraná, Miguel García, describió la realidad de las grandes barriadas que se atienden, con serias dificultades de vulnerabilidad económica. También planteó las dificultades para conseguir atención en salud mental.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), García afirmó que “con esto del Papa que se aproxima, la gente comenta su llegada como un bálsamo y esperan un poquito de esperanza y también de la mirada más hacia los pobres, hacia los sufrientes. Y desde la Parroquia, con la asistencia a las personas necesitadas, ya sea con la mercadería o la escucha, seguimos al pie del cañón. Gracias a Dios podemos seguir ayudando, sobre todo en la escucha, que es lo que por ahí buscan muchas familias”.
Explicitó que “mucho de la escucha viene, no tanto por el lado de una asistencia social sino de una escucha sobre el consejo a la familia por el tema adicciones. Y en eso es cierto que hay situaciones que a uno lo exceden y uno busca también la ayuda de profesionales de la salud para que lo aconsejen a uno como sacerdote para darle también una buena devolución a esa familia, y pedir consejos también a otros sacerdotes que han pasado tal vez por situaciones similares para ver dónde derivar y aconsejarnos”.
En este marco, comentó que desde los estamentos estatales se dan respuestas ante situaciones puntuales: “Hace unos tres meses tuve una situación de un chico que se quitó la vida en barrio Mosconi y la familia no tenía nada, pero enseguida se me vino a la mente Acción Social donde lo llamé a Pablo Ayala y pudimos hacer el sepelio. También cuando hemos pasado situaciones que no tenemos mercadería, nos hemos comunicado con Acción Social o también con la parte de provincia, con Sidecreer, y también con Pablo Alasino de Políticas Alimentarias hemos gestionado y hemos conseguido ayuda para salir de una situación, cuando nos vemos medio cortos de mercadería y no llegamos porque la demanda es mucha”.
Agregó que “siempre tenemos también la ayuda de algunas empresas y gracias a ello podemos seguir asistiendo a la gente de nuestros barrios”.
Especificó que “según una planilla que hicimos en el mes de marzo de este año, que hicimos un censo, tenemos alrededor de 68 a 70 familias, con unos cinco miembros por familia más o menos”. Y sobre la ayuda detalló que “se hace entrega de un bolsón de mercadería dos veces al mes; no elaboramos la comida, sino que hacemos la entrega de la mercadería a las familias para que ellos elaboren la comida en sus casas”.
Sostuvo que “desde provincia tenemos en la Parroquia Sidecreer que habilitan, más o menos desde el 8 al 20 un monto que está en los 750 mil pesos aproximadamente y eso es algo seguro que tenemos todos los meses con lo cual compramos la mercadería que necesitamos. Desde la Municipalidad, este año creo que se ha hecho una sola vez, lo que ellos llaman la descentralización de los módulos, que han venido a la parroquia con mercadería. Por otra parte, a través de Cáritas Diocesana hay un programa donde entramos y viene por tres meses una partida alimentaria en productos secos para las familias del barrio”.
Consultado por la situación de salud mental y la atención profesional que se necesita, el sacerdote afirmó que “la mayoría del barrio no pueden acceder, no porque tal vez no encuentren algún Centro de Salud o en el Hospital Escuela, sino que a eso se le suma también la cuota económica para que ellos puedan trasladarse. Con las personas que yo he hablado han ido al hospital escuela o a algunos centros de salud y tienen que esperar un tiempo para tener la asistencia de un profesional. Muchas personas que conozco en el barrio sí van hasta la Hospital Escuela a retirar su medicación, pero no sé si hay una continuidad en el tratamiento o un seguimiento”.
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